Sola

Temblaron sus hombros

un segundo antes

de que a llorar

rompiera;

mi alma, contrita,

desvencijada,

se entregó al silencio.

Allí estaba ella,

rota en el dolor de la ruptura,

quebrada en su infinito,

incomprensible,

inexplicable,

incondicional…

amor.

Frente a ella, cobarde,

mis ojos en el suelo,

yacía mi cadáver…

de mis esperanzas el fin,

tras susurrarle

un ligerísimo “no puedo”. 

¿Por qué quebré la ilusión

de mi querida Katerina?

¿Por qué a amarla entregado

no me atreví?

¿Por qué me dejé llevar

por el infinito miedo

en lugar de caso hacer

al impulso de abrazarla

y consolarla?

¿Por qué, una vez más, hui?

Allí se quedó, sola,

trémula, perpleja, rota…

Un llanto de piedra y odio

mientras mis pasos me alejaban…

y mi desesperanza sin ella

como siempre sola se quedaba.

@dondaniofficial

Foto: Photo by Henry Be on Unsplash

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