Un caballero obsesionado

Un caballero obsesionado

con que su valor quedara demostrado.

 

Para todas sus hazañas probar,

no se cansaba de su armadura llevar.

 

La lucía en todo instante,

tanto que ni su propio hijo conocía su semblante.

 

Julieta, su esposa, se volvió a enfadar;

frustrada, por no poder ni a su marido tocar.

 

Ella, por última vez, le vino a amenazar:

Si pretendía, su armadura, conservar,

ella y su hijo Cristóbal se irían del hogar.

 

Sin embargo, el destino quiso llegar

y su armadura no se pudo quitar.

 

El caballero, ahora sí, estaba preocupado

porque aún de Julieta, estaba enamorado.

 

Por ello, se dispuso a buscar una solución:

Debía de tener algún tipo de maldición.

 

La única posibilidad del hechizo eliminar,

era al mago Merlín visitar.

 

En el bosque lo encontró,

Y a un largo viaje lo mandó.

 

El Castillo del Silencio fue el primero a superar

Donde a la soledad se tuvo que enfrentar.

 

En él descubrió la necesidad de, vivir con uno mismo, poder

y la importancia de escuchar y empatizar para a los demás comprender.

 

El Castillo del Conocimiento fue el segundo a traspasar,

donde la oscuridad tuvo que confrontar.

 

A medida que fue descubriendo la verdad gracias a meditar,

el castillo más se empezaba a iluminar.

 

En un momento, encontró un espejo,

en el que pudo observar su verdadero reflejo.

 

Entonces rompió a llorar,

al quién era de verdad recordar.

 

Así, hizo la armadura oxidar

y, en parte, de ella liberado quedar.

 

El Castillo de la Osadía y la Voluntad fue el último a cruzar,

pero al dragón de la duda debía encarar.

 

Cuanto más miedo el caballero tenía

más grande la criatura se hacía.

 

Para poderlo matar,

debía el miedo racionalizar.

 

Cuando el caballero lo comprendió

y no lo temió, el dragón simplemente desapareció.

 

Lo único que ya al caballero le quedaba

era que la Cima de la Verdad fuera alcanzada.

 

Finalmente, lo consiguió,

de la armadura se liberó y a sí mismo y a su familia recuperó.

 

Así, gracias a la sinceridad, nobleza y verdad;

encontró, por fin, la deseada felicidad.

 

Cristina Maudo Asuar

Imagen: Ídem

(Relato de la historia: “El Caballero de la Armadura Oxidada” de Robert Fisher)

 

 

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